Ese magnífico momento en el que agarrás un libro al azar de tu biblioteca personal, lo abres en cualquier página y te encuentras con esto:
SI PUDIERA DECIRTE
El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,
El tiempo dirá tan solo: <<Ya te lo dije.>>
No hay fortunas que predecir, no obstante,
Porque te amo más de lo que puedo expresar,
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
Debe haber razones por las que las hojas se pudren;
El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>
Tal vez las rosas realmente quieren crecer,
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,
Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Auden. Poemas Escogidos. Madrid: colección Visor de poesía, 1981. Pg: 65.
El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,
El tiempo dirá tan solo: <<Ya te lo dije.>>
No hay fortunas que predecir, no obstante,
Porque te amo más de lo que puedo expresar,
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
Debe haber razones por las que las hojas se pudren;
El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>
Tal vez las rosas realmente quieren crecer,
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,
Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.
Auden. Poemas Escogidos. Madrid: colección Visor de poesía, 1981. Pg: 65.