lunes, 14 de abril de 2014

Me gustas cuando callas... - Pablo Neruda

Parque Generalísimo Francisco de Miranda. Caracas - Venezuela 2010
Foto tomada por: Iraima Rivera 

             Hoy recordé cierto libro que le regaló mi papá a mi mamá cuando eran novios: 20 Poemas de amor y una canción desesperada, así que lo busque y lo leí un rato. Nunca me cansaré de este poema:

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ME GUSTAS CUANDO CALLAS...

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lo lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con un silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como un lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Neruda, Pablo. 20 Poemas de amor y una canción desesperada. México: Editores Mexicanos Unidos. 1978. Pg: 85-90.

domingo, 30 de marzo de 2014

Romance Sonámbulo - Federico García Lorca

           
Vista del terreno de mi casa. San Cristóbal - Venezuela
Foto tomada por: Enrique Rivera

             Desde que me desperté esta mañana he tenido la frase "Verde que te quiero verde." en la cabeza, así que decidí buscar el poema y leerlo otra vez. Había olvidado lo bello que es.

Romance sonámbulo

A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña. 
Con la sombra en la cintura, 
ella sueña en su baranda 
verde carne, pelo verde, 
con los ojos de fría plata. 
Verde que te quiero verde. 
Bajo la luna gitana, 
las cosas la están mirando 
y ella no puede mirarlas. 

             *

Verde que te quier verde. 
Grandes estrellas de escarcha, 
vienen con el pez de sombra 
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento 
con la lija de sus ramas, 
y el monte, gato garduño, 
eriza sus pitas agrias. 
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?...
Ella sigue en su baranda 
verde carne, pelo verde, 
soñando en la mar amarga. 

             *

Compadre, quiero cambiar, 
mi caballo por su casa, 
mi montura por su espejo, 
mi cuchillo por su manta. 
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra. 
Si yo pudiera, mocito, 
este trato se cerraba. 
Pero yo ya no soy yo, 
ni mi casa es ya mi casa. 
Compadre, quiero morir 
decentemente en mi cama. 
De acero, si puede ser, 
con las sábanas de holanda. 
¿No ves la herida que tengo 
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas 
lleva tu pechera blanca. 
Tu sangre rezuma y huele 
alrededor de tu faja. 
Pero yo ya no soy yo. 
Ni mi casa es ya mi casa. 
Dejadme subir al menos 
hasta las altas barandas, 
¡dejadme subir!, dejadme 
hasta las verdes barandas. 
Barandales de la luna
por donde retumba el agua. 

             *

Ya suben los dos compadres 
hacia las altas barandas. 
Dejando un rastro de sangre. 
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaba en los dejados 
farolillos de hojalata. 
Mil panderos de cristal, 
herían la madrugada. 

             *

Verde que te quiero verde, 
verde viento, verdes ramas. 
Los dos compadres subieron. 
El largo viento, dejaba 
en la boca un raro gusto 
de hiel, de menta y de albahaca. 
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara 
cara fresca, negro pelo, 
en esta verde baranda!

             * 

Sobre el rostro del aljibe, 
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde, 
con ojos de fría plata. 
Un carambano de luna, 
la sostiene sobre el agua. 
La noche se puso íntima 
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos, 
en la puerta golpeaban. 
Verde que te quiero verde. 
Verde viento. Verdes ramas. 
El barco sobre la mar. 
Y el caballo en la montaña. 

García Lorca, Federico. Poesía completa II. "Primer romancero gitano 1924-1927". Barcelona: edición Debols!llo, 2007. Pg: 108-111

lunes, 17 de febrero de 2014

El ladrón de cuerpos - Anne Rice

Vista de la ciudad de Caracas 2014
Foto tomada por: Iraima Rivera
             “Selva tropical de Sudamérica. Una profunda maraña de bosque y jungla a través de kilómetros y kilómetros de continente; que cubre con su manto laderas de montañas y se congrega en los valles; que sólo se interrumpe para dar paso a ríos rutilantes y lagos resplandecientes; suave, y lozana, y frondosa, y aparentemente inofensiva cuando se la ve desde muy arriba, por entre las nubes.
             La penumbra es total cuando uno se detiene sobre la tierra blanda, mojada. Tan altos son los árboles, que el cielo no se ve sobre sus copas. Allí la creación no es nada más que lucha y peligro en medio de esas profundas sombras húmedas. Es el triunfo final del Jardín Salvaje, y jamás los científicos del mundo podrán clasificar jamás todas las especies de mariposas, de leopardos, de peces carnívoros y serpientes gigantes que habitan el lugar.
             Pájaros con alas color del cielo estival o del sol ardiente pasan raudos entre las ramas. Chillan los monos al tiempo que estiran sus manecitas inteligentes para aferrarse de enredaderas gruesas como maromas. Mamíferos lustrosos y siniestros, de mil tamaños y formas, se buscan unos a otros sin piedad sobre raíces monstruosas y tubérculos semienterrados, bajo hojas enormes y susurrantes, se trepan por los troncos retorcidos de árboles jóvenes que mueren en la fétida tiniebla, mientras absorben su último alimento del suelo pestilente. Insensato e infinitamente vigoroso es el ciclo de hambre y saciedad, de muerte violenta y dolorosa. Reptiles de ojos implacables y brillantes como ópalos se alimentan eternamente con el serpenteante universo de insectos duros y crujientes, como lo han hecho desde las épocas en que aún no había criaturas de sangre caliente sobre la tierra. Y los insectos — con alas, con aguijones, colmados de letal veneno, deslumbrantes por su belleza horrenda y atrozmente sagaces— a la larga se hacen un festín con todos.
            No hay piedad en ese bosque. No hay misericordia, justicia, veneración por su belleza ni admiración por la hermosura de sus lluvias. Hasta el astuto mono es en el fondo un idiota moral. Es decir, no había tal cosa hasta que llegó el hombre. Nadie sabe a ciencia cierta cuántos miles de años atrás ocurrió. La jungla devora los huesos. Calladamente se traga manuscritos sagrados, corroe las piedras más obstinadas del templo. Productos textiles, cestas tejidas, cacharros decorados y hasta adornos de oro terminan disueltos en sus fauces.
             Pero los pobladores de cuerpo pequeño y tez oscura están allí desde hace siglos —sobre eso no hay duda—, creando sus frágiles aldeas de chozas construidas con hojas de palmera y humeantes fogones, cazando los animales abundantes y letales con sus toscas lanzas y sus dardos mortíferos. En algunos lugares levantan, como lo han hecho siempre, granjas pequeñas donde cultivan gruesas batatas, enormes plantas, pimientos colorados y maíz. Mucho maíz amarillo, dulce y tierno. Gallinas de reducido tamaño picotean el exterior de las viviendas, hechas con esmero. Amontonados en sus chiqueros, resoplan, cerdos gordos y lustrosos.
             ¿Son estos humanos, que desde siempre han luchado unos contra otros, lo mejor del Jardín Salvaje? ¿O acaso tan sólo una parte no diferenciada de él, no más compleja que el ciempiés, que el furtivo jaguar de piel arrasada o la silenciosa rana de ojos saltones, tan tóxica que sólo tocar su piel moteada acarrea la muerte.¿Qué tienen que ver las innúmeradas torres de la gran Caracas con ese mundo que se extiende y llega hasta tan cerca de ella? ¿De dónde salió esa metrópolis sudamericana, con sus cielos contamina dos y sus arrabales superpoblados en las laderas de las sierras? La belleza es belleza dondequiera se encuentre. Por la noche, hasta esos ranchitos, como les dicen —miles y miles de chozas que cubren las laderas en pendiente, a ambos lados de las modernas autopistas - — son hermosos, porque, si bien no tienen agua ni desagües cloacales y allí la gente vive apiñada transgrediendo todo concepto moderno de salud y confort, igualmente ostentan festones de brillantes luce- citas eléctricas.
             ¡A veces parece que la luz puede transformar cualquier cosa! Que es una innegable e irreductible metáfora de la gracia. Pero la gente de los ranchitos, ¿sabe esto? ¿Lo hacen así porque es más bello? ¿O acaso sólo buscan una iluminación cómoda en sus pequeñas viviendas? No importa.
             No podemos dejar de crear belleza. No podemos detener el mundo.”

Rice, A. El ladrón de cuerpos."Capitulo 24". Barcelona: Ediciones B, 2009. Pg: 477-479.

jueves, 6 de junio de 2013

Mi núcleo: mi pasado, mi presente y mi futuro.

   
Universidad Central de Venezuela. 16 de diciembre de 2010
Foto tomada por: Iraima Rivera.
             ERES LA LLAVE QUE ABRE ESE INMENSO VENTANAL AL MUNDO, AL SUEÑO QUE SI PUEDO REALIZAR.   

domingo, 24 de junio de 2012

Si pudiera decirte


Ese magnífico momento en el que agarrás un libro al azar de tu biblioteca personal, lo abres en cualquier página y te encuentras con esto:

SI PUDIERA DECIRTE

El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>
Sólo el tiempo conoce el precio que hemos de pagar;
Si yo pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Si debiéramos sollozar cuando los payasos hacen su número,
Si debiéramos tropezar cuando tocan los músicos,
El tiempo dirá tan solo: <<Ya te lo dije.>>

No hay fortunas que predecir, no obstante,
Porque te amo más de lo que puedo expresar,
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Los vientos deben venir de alguna parte cuando soplan,
Debe haber razones por las que las hojas se pudren;
El tiempo dirá tan sólo: <<Ya te lo dije.>>

Tal vez las rosas realmente quieren crecer,
Tal vez la visión quiere en verdad permanecer;
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Supongamos que los leones se levantaran todos y se fueran,
Y que todos los arroyos y los soldados huyeran;
¿Dirá el tiempo algo que no sea ya te lo dije?
Si pudiera decírtelo, te lo haría saber.

Auden. Poemas Escogidos. Madrid: colección Visor de poesía, 1981. Pg: 65.

sábado, 21 de agosto de 2010

¡Un descubrimiento maravilloso!

Colonia Tovar - Venezuela
Foto tomada por: Enrique Rivera
Hoy como casi todas las madrugadas estaba revisando las publicaciones de mis amigos en Facebook y me encontré con un poema que ha resonado bastante en mi memoria desde que estaba en el colegio. Se trata de “Queda Prohibido” de Alfredo Cuervo Barrero… Sí, Alfredo Cuervo Barrero y no Pablo Neruda como muchas personas (incluida) creíamos que era. Admito que en un principio quede estática frente a la pantalla de la computadora y por mi mente solo pasaba: “he sido engañada por mi misma durante dos años”, desconfié y seguí buscando hasta que fui a dar con el blog del autor: http://centroycontorno.blogia.com/2007/040314-queda-prohibido.php y pude aclarar mis dudas.

¿Por qué es un descubrimiento maravilloso? Porque me demuestra que todavía quedan poetas con el potencial de viajar a todos los lugares del mundo, identificarse con sus lectores y al mismo tiempo transmitir sus sentimientos.

Me quito el sombrero ante Alfredo por ser comparado con un modelo de la poesía como lo es Pablo Neruda… y no faltaba más si en sus prohibiciones queda reflejada el alma humana.

“Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.”

¡Palabras sabias Alfredo Cuervo Barrero!

domingo, 3 de enero de 2010

¡Tierra nueva en la red!


San Cristóbal - Venezuela
Foto tomada por: Enrique Rivera
Hoy 3 de enero, mi hermano y yo no teníamos nada qué hacer. Comenzamos a buscar cosas graciosas por la red y él me dio la idea de hacer un blog.

Así fue como surgió "¿Qué se te ocurre?"... que luego se convertiría en "CAOS"... Creo que como cualquier idea buena comienza siendo una mala...

Supongo que eso es todo.. Mi hermano insiste en que no sea tan largo para no tener que corregir mucho...

Hasta la próxima vez. \(^-^)/